Elaborado por: Ministerio Internacional de Oración
Texto
base: Lucas 17:5-6
Jesús, el Maestro por excelencia, enseñó a sus discípulos una verdad
profunda acerca de la fe. Cuando ellos le pidieron: "Auméntanos la fe",
esperaban quizá una fórmula especial o una instrucción extraordinaria. Sin
embargo, la respuesta de Jesús fue sorprendentemente sencilla: comparó la fe
con un grano
de mostaza, una de las semillas más pequeñas.
¿Por qué este ejemplo? Porque Jesús quería enseñar que la fe
no se mide por su tamaño, sino por su autenticidad y acción.
Una fe pequeña, pero genuina, tiene un potencial enorme cuando está puesta en
las manos correctas: las de Dios.
La semilla de mostaza comienza siendo insignificante, pero crece hasta
convertirse en una planta grande. De igual manera, la fe que se ejercita,
aunque sea pequeña, crece, se fortalece y produce resultados
visibles.
Muchas veces pensamos que no vemos
respuestas porque "no tenemos suficiente fe". Pero Jesús no estaba enseñando
que necesitamos grandes cantidades de fe, sino que debemos usar la fe
que ya tenemos.
ORACIÓN Señor
Dios Todopoderoso, hoy me acerco a Ti con un corazón sincero y necesitado. Reconozco que muchas veces mi fe ha sido
débil, que he dudado en medio de las pruebas
y que he permitido que el temor sea más grande que mi confianza en Ti. Pero
hoy, Señor, vengo con lo poco que tengo. Aunque mi fe sea tan pequeña como un
grano de mostaza, la pongo en tus manos, porque sé que Tú puedes hacerla
crecer. Padre, enséñame a confiar en Ti en todo momento, aun cuando no entienda
lo que está pasando, aun cuando no vea respuestas inmediatas, y aun cuando todo
parezca difícil. Quita de mi vida toda
incredulidad, todo pensamiento negativo, y toda duda que me aleja de tu
voluntad. Fortalece mi fe cada día, hazla firme, constante y viva, y ayúdame a
ponerla en práctica con acciones, no solo con palabras. Señor, hoy decido creer
que Tú eres poderoso, que nada es imposible para Ti, y que estás obrando a mi
favor, aunque no lo vea. Toma cada área de mi vida, mis preocupaciones, mis
problemas, mis sueños, y obra conforme a
tu perfecta voluntad. Hoy planto esa
semilla de fe en mi corazón, y confío en que Tú la harás crecer y dar fruto
abundante. Gracias, Señor, porque Tú
escuchas mi oración y porque siempre estás conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.