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"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y más grande mandamiento. " Mateo 22:37

Amar a Dios es el primer y más importante mandamiento, porque es la base de la ley de Dios, puesto que quien cumple este cumplirá todos los demás. Así lo expresó Pablo: "Quien ama ha cumplido la ley." Romanos 13:8 Amamos a Dios porque es principio y fin de todo cuanto existe, porque Él nos amó primero 1 Juan 4:19 Nos amó primero y gratuitamente, sin merecerlo, ni haberlo deseado. Amó al mundo, enemigo suyo, al mundo digno de condenación eterna; y lo amó tanto, que le dio a Su Hijo para salvarlo. Juan 3:16 Porque Él es la vida de nuestra alma, y así como el cuerpo teme por sobretodo ser separado del alma, nuestro principal temor ha de ser estar separados de Dios. Por eso, medita por encima de todo en el amor de Jesucristo en la cruz. La cruz es la doctrina de la que fluye la enseñanza de la bondad y del amor de Jesucristo.

Quien no tiene el amor de Dios, aunque posea todo en el mundo, su vida es pobre, vana, estéril. Dijo Pablo: "Si alguno no ama al SEÑOR, quede bajo maldición."1Cor.16:22 Pero quien tiene el amor de Dios posee las verdaderas riquezas, las bendiciones, el cielo y la vida eterna. "El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor." 1Juan 4:8 El amor a Dios es el oro precioso y puro con el cual se adquiere el cielo; es un fuego celestial que enciende los corazones; es un sol que todo lo ilumina, lo fecundiza y lo vivifica. -Cornelio

Sin la purificación del pecado que Jesús ofrece y la presencia del poder de Su Espíritu Santo que habita en los corazones de los redimidos, sería imposible cumplir este mandamiento. Amar al SEÑOR con todo el corazón, consagrando todos nuestros deseos, toda nuestra alma, nuestra mente, nuestros pensamientos, si le amamos así, no hay lugar en nuestro ser para gozar y amar otra cosa o criatura que no sea el SEÑOR.

¿Anhelas tener este amor? Busca a Dios en oración: "El que busca halla, y al que toque se le abrirá." Mat.7:8 Pidamos que ese amor sea derramado sobre nosotros, porque dijo Pablo: El amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que hemos recibido. Romanos 5:5 El amor a Dios se alimenta y se enciende con la lectura y meditación de la Palabra, y se fortalece con la oración.

Dios, habitando en el alma fiel por medio de Su amor, obra en ella las maravillas siguientes:

1.- Purifica el alma de los deseos terrenales, para que sólo anhele las celestiales. El fuego del amor de Dios enciende el corazón, quemando y desarraigando todo lo malo, transformándolo, y así sumergido en el manantial de Todos los bienes, hace que el corazón desee lo eterno y que no vea ni busque nada más que a Dios, porque no hay nada que pueda satisfacer a un ser creado a la imagen de Dios sino es Dios, única cosa superior a él. A David le fue revelado este amor, por lo cual dijo: "¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra." Salmo 73:25

2.- Por medio del amor Dios el alma se une a Jesucristo y se hace semejante a Él, "porque el que se une al SEÑOR, es un espíritu con Él." 1Cor.6:17. ¡Que maravilla de versículo! El alma del creyente participa de Sus divinos dones; le comunica Sus secretos, le revela los pecados ocultos, le da a conocer lo que pasa a la distancia, y el futuro. El que ama las cosas terrenales y viles, se vuelve semejante a ellas. Pero, el que se une al SEÑOR, es un espíritu con Él, 1Cor.6:17, se vuelve semejante al Verbo de Dios, Jesucristo, que le rodea, le ilumina, le ensancha y le bendice.

3.- Las aflicciones y pruebas de fe son manifestaciones del amor de Dios. Son inevitables, y necesarias para mitigar los deseos de la carne, para corregirnos, para desprendernos del mundo y de nosotros mismos, llevarnos al afecto y a la obediencia de Dios. Pero el amor amor de Dios en medio de las aflicciones, tranquiliza el alm y le da serenidad, la ilumina, la mantiene constante en la fe, con acción de gracias y satisfecha tanto en las adversidades como en la prosperidad, se regocije siempre en Dios, alabe y dé gracias, y cante con el Salmista: "Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; su alabanzas estará siempre en mis labios." Salmo 34:1

Además de esto, aprendemos a rendirnos y a aceptar Su voluntad para que le amemos siempre: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." Rom. 8:38-39

4.- El alma que ama a Dios obtiene de Él lo que pide, incluso poder de Dios para orar por las fuerzas y elementos de la naturaleza. Elías, era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Oró de nuevo, y el cielo dió lluvia y la tierra produjo su fruto. Santiago 5:17-18

5.- Dijo Jesús: "El que me ama guarda mis mandamientos." Juan 14:15 El amor a Dios lleva al alma al cumplimiento de Sus preceptos, a sujetarse a ellos, a que confíe en las promesas divinas, las estudie las conozca y las practique.

6.- Una gran acción hecha sin amor de Dios, tiene poco peso; pero con el amor de Dios por pequeña que sea, aunque no sea más que un vaso de agua fría que se de, tiene un gran valor a los ojos de Dios. Podemos hacer muchas obras y hazañas pero si no nos motiva el amor de Dios, todo esfuerzo es inútil, estéril, vano, no cumple el propósito eterno de Dios, es solo una buena obra, pasajera, caduca. Pablo refiriéndose a quien hace muchas obras pero no posee este amor eterno de Dios, dijo: Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y NO TENGO AMOR, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la Fe, de tal manera que trasladara los montes, y NO TENGO AMOR, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

7.- Por el amor a Dios el alma es impulsada a comunicar a los demás, ese fuego de amor por el cual ha sido encendida. La samaritana llena de este amor eterno e incondicional, se convirtió en vocera de Cristo en toda Samaria: "Y Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer, que daba testimonio. Juan 4:39

Y a quien mucho se le perdona, mucho ama."Lucas 7:47. Cuanto mayor es la deuda por los pecados cometidos, quedando totalmente cancelada por la obra de Cristo en la Cruz, más ama. "Oh alma mía creada a imagen de Dios rescatada con la Preciosa Sangre de Jesucristo, convertida en Su esposa por la fe, dotada por el Espíritu Santo, adornada con las virtudes, ama al que tanto te ha amado; piensa en el que jamás te olvida; busca al que te busca; date por entero al que enteramente se da a ti. Este gran Dios sólo se ocupa de ti; no te ocupes más que de Él...." - Agustín de Hipona


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