ORAR Y AYUNAR

29.03.2022

"LA IMPERIOSA NECESIDAD DE ORAR Y AYUNAR"

(MARCOS 9:29)

(POR EL PASTOR EMILIO BANDT FAVELA)

VERDADERAMENTE NECESITAMOS ORAR Y AYUNAR

  • La aflicción, es en las Escrituras, uno de los principales motivos del ayuno. Esta aflicción es ocasionada a veces por un trastorno físico; por una carga moral muy grande o tristeza; o por alguna desazón espiritual.
  • En la Biblia vemos que algunos ayunos fueron impulsados por las penas, otros fueron por una mera práctica religiosa, algunos más lo hicieron en son de protesta, pero otros para ser inspirados a la piedad. Nos interesa este último.
  • En los tiempos del Antiguo Testamento observamos que Moisés intercedió por su pueblo mediante ayunos: (1) Cuando recibe las dos tablas con los diez mandamientos "Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua" (Deuteronomio 9:9). (2) Cuando desciende del monte y ve a Israel entregado a la idolatría de un becerro de oro "Y me postré delante de Jehová como antes, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para enojarlo"

(Deuteronomio 9:18). (3) Cuando el pueblo no quiso entrar a la tierra prometida sino que decidieron regresarse "Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir" (Deuteronomio 9:25). (4) Cuando vuelve al monte para recibir otra vez las tablas de piedra con el Decálogo "Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová también me escuchó esta vez, y no quiso Jehová destruirte (Deuteronomio 10:10).

  • También vemos a los profetas demandando ayuno apoyando la oración como una evidencia de conversión a Dios: "Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová" (Joel 1:14).
  • En el Nuevo Testamento vemos a nuestro Señor Jesucristo iniciando su admirable ministerio con ayuno "Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre" (Mateo 4:1-2).
  • ÉL nos enseñó que la sanidad, la profecía y la actividad pública en Nombre de Dios están íntimamente ligadas con el ayuno y la oración intercesora. Ambos, dijo ÉL, tienen alto valor positivo con anuncios de "recompensas en público".

Y nosotros lo vemos porque el ayuno individual, inspirado en la piedad, tiene repercusiones prácticas en las iglesias que pueden poner su amor en acción a favor de mucha gente atormentada por el pecado, por los males sociales y por la pobreza material.

1º ¿EN QUÉ CONSISTE EL AYUNO?

  • Aunque algunos buenos hermanos argumentan que ayunar no es rehuir alimentos y agua por un periodo de tiempo, sino que el Señor se refiere al ayuno evangélico que consiste en abstenerse de cometer injusticias; pero lo cierto es que el ayuno sigue siendo privarse de tomar alimentos y agua por un determinado tiempo.
  • Algunos hermanos ayunan por un periodo de seis horas. Desde las seis de la mañana hasta las doce del día se abstienen del primer alimento del día, justamente del desayuno, como Cornelio quien estaba en ayunas cuando oraba: "Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente" (Hechos 10:30).
  • Otros hermanos prolongan el ayuno por doce horas. Es decir, de las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Se privan del desayuno y la comida.Se cree que ésta era la manera más común de ayunar entre el pueblo de Israel. Comenzaban desde temprano a ayunar y orar, pero al caer la tarde bebían agua y tomaban algo de alimento. Pero otros hermanos ayunan por veinticuatro horas, privándose de todos los alimentos del día y hasta el día siguiente toman alimento y beben agua.

2º ¿QUÉ DEBO HACER MIENTRAS AYUNO?

  • Principalmente orar. Porque esa es la fórmula del poder. Nuestro Señor lo enseñó así: "Pero este género no sale sino con oración y ayuno" (Mateo 17:21).
  • Algunas personas piensan que con ayunar basta. Se abstienen de tomar alimentos y van a sus trabajos o estudios y cumplen sus labores con toda normalidad pero no apartan algunos momentos para orar. Es importante que usted separe unos minutos cada hora para orar. No importa lo que esté haciendo, pida permiso, discúlpese, y busque un lugar privado y dedique unos instantes para orar al Padre.

3º ¿CUÁLES SON ALGUNOS MOTIVOS PARA AYUNAR?

  • (1) Cuando oramos por la salud de un enfermo. Como lo hacía David: "Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno" (Salmo 35:13).
  • (2) Cuando necesitamos humillar nuestra alma. Como lo hizo el rey Acab: "Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado" (1 Reyes 21:27).
  • (3) Cuando hay una gran amenaza y se necesita ayuda de Dios. Como hizo Josafat: "Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá" (2 Crónicas 20:3).

(4) Cuando necesitamos que el Señor nos sea propicio en algo. Como hizo Esdras: "Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio" (Esdras 8:23).

  • (5) Cuando somos combatidos por la adversidad: "Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová" (Jueces 20:26).
  • (6) Cuando necesitamos que Dios nos conteste urgentemente: "Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca" (Ester 4:16).
  • (7) Cuando necesitamos confesar a Dios nuestros pecados: "Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza" (Daniel 9:3).
  • (8) Cuando lo hacemos como una forma de servicio a Dios: "Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado" (Hechos 13:2).
  • (9) Cuando imploramos de Dios su bendición para un ministerio:
  • "Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron" (Hechos 13:3).
  • (10) Cuando necesitamos del Señor dirección para algún asunto:
  • "Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes" (Esdras 8:21).

4º ¿POR QUÉ ES NECESARIO EL AYUNO?

  • Mientras que la oración es la mano para asirnos de Dios, el ayuno es la otra mano con la cual nos despojamos y arrojamos de nosotros todo lo terrenal.
  • Con nada es más relacionada la carnalidad que con la necesidad de comer y el gusto por comer. Fue con el comer, como Satanás logró la caída del hombre en el huerto de Edén. Y fue con pan, con lo que el mismo tentador intentó hacer fracasar al Señor Jesús en su Obra de Redención. Pero, -y esto nunca hay que olvidarlo- fue con el ayuno con lo que ÉL triunfó.
  • ¿Por qué no seguimos este sin igual ejemplo? El ayuno es de grande beneficio.
  • Es en el negarnos a nosotros mismos, en la moderación y en la contención en el comer como hemos de glorificar a Dios. La Biblia nos enseña que hemos de glorificar a Dios en nuestro espíritu, el cual pertenece al Señor, pero también nuestro cuerpo. Y es en el comer y el beber, dice la Escritura, que especialmente hemos de alabar a nuestro Rey y Señor: "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).
  • Si ayunamos, crecerá en nosotros el deseo y el poder para orar mucho y orar mejor.

El ayuno nos ayudará a expresarle al Señor que estamos dispuestos a renunciar a todo, a sacrificarlo todo, aún el comer, que tal vez consideramos indispensable, para alcanzar aquello que afanosamente buscamos del reino de Dios, ante el trono de su Gracia. Ayunar, es decirle a Dios que por propia voluntad, nos queremos despojar aún de aquello que nos es lícito a fin de entregarle todo para su reino.

  • En las Sagradas Escrituras tenemos muchos personajes que ayunaron y oraron: Josué, David, Samuel, Josafat, Elías, Esdras, Nehemías, Ester y Daniel ayunaron. Pablo estaba convencido de que el ayuno es una estrategia poderosa establecida por Dios. No es posible recibir poder para la iglesia de Cristo de otro modo.
  • Permitamos que esta triple lección penetre hasta el fondo de nuestro corazón: Necesitamos fe poderosa que venza al enemigo, pero necesitamos orar mucho para que esa fe alcance toda su plenitud. Pero también necesitamos ayunar para que nuestra oración alcance su realización. El premio bien vale el precio. ¡Dios nos conceda ser hijos suyos que crecen en su fe por medio de la oración y el ayuno!

5º ¿A QUIÉN OFRECEMOS EL AYUNO?

  • ¡Definitivamente: A Dios!
  • Nuestro Señor Jesucristo criticó a los escribas y fariseos porque ellos ayunaban para ser vistos por los hombres: "Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa" (Mateo 6:16). Por esto, el Maestro nos recomendó que tratemos de ocultar lo más posible delante de los hombres que ayunamos, para que no se piense que lo hacemos para presumir nuestra piedad: "Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mateo 6:17-18).
  • La Biblia nos dice que nuestro Dios estableció el ayuno como un acto de adoración a ÉL. Por eso, reprendió al pueblo de Israel cuando no lo hizo así: "Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?" (Zacarías 7:5). Sí. Ayunamos para alabar a Dios.

6º ¿RECOMPENSA DIOS EL AYUNO?

  • ¡Por supuesto que sí!
  • (1) El cristiano que ayuna tiene un deseo más ferviente de orar. (2) El ayuno ayuda a nuestro espíritu a vencer a las potencias de las tinieblas. (3) El ayuno nos instruye a saber despojarnos de todo peso, no sólo de lo que nos es prohibido, sino aún de aquello que nos es lícito, para consagrar más nuestra alma al Señor. (4) El ayuno, dice nuestro Señor Jesucristo, es visto por el Padre, ÉL ve en lo secreto y ÉL lo recompensará en público.
  • ¡El Señor encamine nuestro corazón a ser los cristianos más poderosos en la oración y en el ayuno! ¡Así sea! ¡Amén!